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Mensaje del 06/05/2010
Publicamos en el blog de INFOVA un nuevo artículo de opinión, "Innovación, la actitud que marca la diferencia" por Felipe Ynzenga (Director Adjunto en INFOVA)

Mensaje del 07/04/2010
El OCHE - Observatorio de Comportamiento Humano en la empresa (Observatorio INFOVA), publica su primer estudio, "El modo de pensar de los directivos. España 09-2010".
(Ver lectura recomendada)

Mensaje del 15/12/2009
INFOVA lanza su nueva metodología de formación, Transvolución, un proceso de desarrollo focal para el cambio cultural en la empresa.
(Ver lectura recomendada)

16 de octubre de 2009

Cansancio directivo estructural

Artículo publicado el 11 y 12 de octubre de 2009 – Cinco Días
Autor: Gonzalo Martínez de Miguel. Director General INFOVA


El cansancio estructural es aquel que no responde a una situación concreta. Es el cansancio permanente, que no se corresponde con una coyuntura ocasional, sino que es parte de una forma de vivir. Según los últimos datos del Observatorio del Comportamiento Humanos en la Empresa (OCHE), el 50% de los directivos españoles necesitan el fin de semana para recuperarse del cansancio semanal. El 32% confiesa una sensación de cansancio permanente y e42 de cada 100 reconoce que el exceso de estrés es una constante en su vida profesional.

Somos una generación de directivos cansados. No es que estamos cansados porque la situación actual es especialmente exigente. La realidad es que una gran parte de ellos se han acostumbrado a vivir así. Directivos brillantes incapaces de crear y mantener hábitos saludables de descanso, de alimentación, de deporte y desconexión.

La mayoría de los directivos que conozco aluden, debido a su trabajo, a la falta de tiempo para no descansar más o hacer más deporte. Sin embargo, no nos sorprende que después de que el cuerpo les dé un aviso serio, en forma de infarto, ataque de ansiedad o úlcera abierta de estómago, encuentren tiempo para salir a caminar todos los días, ir al gimnasio y dormir ocho horas.

La inteligencia consiste en hacer cambios necesarios, antes de que el deterioro de la situación no conceda otra salida.

El cansancio permanente debería ser causa de despido por sus implicaciones en el rendimiento. Los profesionales cansados son menos creativos, gestionan peor los problemas, se quejan más, soportan mal la tensión, tienden a exagerar las respuestas ante los conflictos, trasladan su malestar al equipo, descuidad aspectos claves del negocio, deterioran sus relaciones familiares y, en consecuencia, son una bomba de relojería a medio plazo para la organización.

Estar permanentemente cansado no tiene ningún valor. Decía Peter Drucker que la función básica de un directivo es preparar la empresa para el futuro. Esa tarea exige altas dosis de energía disponible. Los profesionales cansados no disponen de ella. Tienden a auto compadecerse y a exhibir su cansancio como prueba de responsabilidad y compromiso con la organización.

Los programas de entrenamiento de los mejores deportistas tienen pautados los tiempos de descanso. Cuanto más exigente es el trabajo, más importante es recuperarse de un día para otro. El mayor compromiso personal debe ser mantener un equilibrio entre las diferentes facetas de nuestra vida. Si un directivo llega a la conclusión de que su empresa realmente impone unas condiciones que no permiten ese descanso, debería recordar que marcharse o quedarse es su responsabilidad.

28 de septiembre de 2009

INFOVA avanza las conclusiones más relevantes de su Estudio: “El modo de pensar de los directivos en la España de 2009 - 2010”

El análisis resalta el sólido optimismo profesional de los directivos en España y la confianza en su futuro laboral, incluso en estos tiempos de crisis económica

En 1959 se levantaba la primera encuesta que se realizó en España dirigida entonces por Amando de Miguel. Trazaba el perfil biográfico y de actitudes de una muestra de empresarios en las zonas más industriales.

Hoy, 50 años después, Gonzalo Martínez de Miguel, director general del Instituto de Formación Avanzada (INFOVA), ha puesto en marcha el Observatorio de Comportamiento Humano en la Empresa (OCHE), que presenta su primera investigación bajo el título “EL MODO DE PENSAR DE LOS DIRECTIVOS EN LA ESPAÑA DE 2009”, dirigida por Iñaki de Miguel.

Este Estudio replica aquella encuesta de hace cincuenta años con otra más amplia y completa, dirigida a los directivos de empresas que operan en España. El OCHE recoge la opinión sistemática de más de 800 directivos sobre su modo de pensar y de actuar en todo lo referente a la empresa y su contexto. En el Estudio, se define la figura del directivo como la persona que dirige equipos de trabajo. Se trata de un colectivo profesional definido, como lo configuran otros como médicos, abogados, ingenieros,...

En noviembre de este año, se publicará el Estudio completo que contendrá un análisis exhaustivo de cada uno de los asuntos de la investigación, según el perfil de los directivos consultados, de carácter cuantitativo y cualitativo, para explicar la forma de pensar y de actuar de los directivos, según sus perfiles biográficos (sexo, edad, pertenencia a la empresa, etc.) y sus valores o rasgos predominantes (optimismo, movilidad, confianza, responsabilidad, estilo de dirección, etc.).
Perfil del directivo en España.

Un primer análisis de la encuesta destaca el perfil de un directivo optimista en tiempos de crisis económica. Denotan una baja exposición de la crisis en su vida profesional y personal, y consideran que les afecta mucho menos que al resto de los españoles. Esta visión positiva se refuerza con una sólida confianza en el futuro de sus empresas y, sobre todo, de la continuidad de sus puestos de trabajo. A lo que se le añade una satisfacción por su propia trayectoria y su medio laboral.

Como cabría esperar, se detecta un ritmo intenso en la vida de los ejecutivos, lo que les impide recuperarse día a día y necesitan la llegada del fin de semana para conseguirlo. Las reuniones de trabajo son excesivas y confiesan que muchas no son necesarias. El uso del correo electrónico les requiere una atención elevada debido al gran número de mensajes que intercambian. Con todo ello, muchos sufren dificultades para lograr la conciliación familiar, debido a la prolongación de su jornada laboral. En definitiva, además del cansancio también el estrés es otra constante vital que ya se preveía.

Se trata de un colectivo que detecta problemas en el estilo de dirección de sus jefes; la comunicación interna dentro de la empresa resulta difícil y compleja. Los directivos se muestran más autocomplacientes con su propia gestión, y más críticos con la de sus jefes y la figura de la empresa a la que pertenecen. Un ejemplo de ello, está en la dinámica de las reuniones de trabajo: existe una dificultad manifiesta a la hora de alcanzar una adecuada conciencia de equipo. No son mayoría los que aseguran que sus jefes favorecen las habilidades directivas de los profesionales de la empresa.

La crisis económica se asocia a una crisis de valores donde, en ocasiones, la búsqueda de rentabilidad predomina por encima de la honestidad. Muy pocos son los que depositan en sí mismos la responsabilidad de la motivación, más bien creen que la Compañía a la que pertenecen juega un papel preponderante. Se observa cierto desencanto y no son tantos los que piensan que con su trabajo contribuyen a que el mundo sea mejor. Tampoco creen que su esfuerzo se vea directamente reflejado en los resultados de la Compañía. Los conflictos, tanto personales como profesionales, suponen una constante en la vida cotidiana e influyen notablemente en el ritmo de trabajo. Los directivos más jóvenes demandan más firmeza y menos búsqueda de consenso en las figuras de dirección.

El papel de la amistad supone una constante dentro del mundo directivo, que probablemente se extienda a otros sectores laborales. Existe una función preponderante en la amistad que mueve las relaciones y marca el ritmo de vida de los que dirigen las empresas en España. La amistad provoca también que el trabajo se extienda a otros lugares fuera de la empresa y también a la familia. Esta manera de vivir las relaciones personales influye notablemente en procesos cotidianos en la empresa, como la forma de reunirse o de resolver los conflictos.

Hay muchos otros datos interesantes que dibujan el modo de pensar y de actuar de los directivos en España: opinión de los valores de la empresa, la forma de vivir los viajes de trabajo, la función de las nuevas tecnologías, proyección social de la empresa, teletrabajo, relaciones personales y profesionales, la toma de decisiones, el dibujo del jefe ideal, dedicación de las tareas profesionales, habilidades de negociación, dinámica de las reuniones de trabajo, la manera de vivir los cambios, el esfuerzo dedicado a alcanzar los resultados deseados, el rendimiento en el trabajo, tiempo libre y ocio, la transparencia en la comunicación, el uso del teléfono móvil y del correo electrónico, la fidelización del personal, los motivos para continuar en la Compañía, el sueldo, la utilidad y la presencia de la formación en la empresa, la influencia de la crisis económica.

A continuación, se presenta el avance de resultados con los datos más relevantes que serán objeto de un exhaustivo análisis, recogido en el informe final que se publicará en noviembre de este año.
Ver artículos relacionados con el estudio: haz click aquí

17 de septiembre de 2009

NO APRENDER NADA

Artículo publicado el 16 de septiembre de 2009 – Cinco Días
Autor: François Pérez Ayrault. Director Comercial INFOVA


Tanto se ha escrito acerca de la crisis, de sus causas, de sus responsables, de sus implicaciones, que me he perdido. Al final no sé si era culpa mía o del empedrado, hasta que me he encontrado con esta frase de Ricard Fornesa, quien fuera presidente de La Caixa, en una entrevista reciente El mayor riesgo es que superemos esta crisis en falso, sin aprender nada.

No aprender nada.

Podría suceder que con tanta información acabemos por perdernos en el análisis, atravesemos el desierto y a otra cosa mariposa.

He echado de menos una respuesta social más severa, más exigente.
Pero eso no es lo peor.

No aprender nada. Eso si sería peligroso.

Estar abierto a aprender es una actitud normalmente estimulada por el deseo y la ambición de mejorar. Con los conceptos tan manidos de crisis y oportunidad el escenario actual debería ser ideal para el aprendizaje.

El problema es que no lo sabemos, y lo peor, es que no sabemos que no lo sabemos.
Tal vez deberíamos aprender a aprender, y aprender a desaprender. Y más trascendente aún, aprender que no aprendemos. Tomar conciencia de nuestra ignorancia. Saber que construimos y opinamos con porciones minúsculas de la realidad y fracciones infinitesimales del conocimiento.

Eso podríamos aprender de la crisis.

Aprender a aprender es de una importancia estratégica en la actual sociedad del conocimiento.

Estamos desbordados de información y de fuentes de conocimiento. Hace falta saber cómo organizar esta información, discernir lo que es fidedigno de lo que no, saber aplicar ese conocimiento y despertar un espíritu crítico e inconformista.

Cualquier información no vale, y la autocomplacencia respecto de cualquier conocimiento es otra forma de ignorancia, y muy peligrosa: creemos que sabemos.

Los directivos tienen la misión de preparar a la empresa para el futuro, la responsabilidad de crear las condiciones para que sus equipos lo hagan posible, y deben tener la claridad de que el mundo es más aleatorio de lo que suponemos y que el futuro es impredecible. Las crisis son una buena muestra. Por ello, la mejor forma de abordarlo es desde la formación, el auto-conocimiento y una actitud de aprendizaje permanente. Y debemos empezar por la conciencia de nuestra ignorancia, la disposición libre a desaprender, un saludable escepticismo, espíritu crítico, firmeza con los valores y una ética del comportamiento observable en las empresas y organizaciones.
Los directivos, o son una referencia o poco hay que hacer.

Interesémonos en lo que ignoramos que es mucho más que lo que sabemos. La actitud hacia el aprendizaje se entrena y despertar la conciencia de nuestra ignorancia es un buen punto de partida. O eso, o no aprender nada.